Luis Carrera-Maul

Ciudad de México, 1972

El Estado de las Cosas (2018)

El proyecto del artista de origen zacatecano consiste en una instalación que se transforma en relación a los distintos espacios en los que se exhibe. Para la XIII Bienal FEMSA, Carrera-Maul propuso una versión que conjuga dos sedes distintas: el Ex Templo de San Agustín, y el rancho familiar, El Saucito, del cual provienen los residuos que constituyen este proyecto de largo aliento.

Los materiales seleccionados por el artista para esta instalación son vestigios de una empresa fundada por su abuelo, Daniel Carrera Hinojosa, dedicada a la agroindustria, la vitivinicultura y el empacado en el estado de Zacatecas, que en la década de 1970 tuvo su auge económico. Tras el sexenio del Presidente López Portillo y la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, muchas empresas fueron afectadas; y este fue el caso de Daniel Carrera e Hijos, que a mediados de la década de los años noventa entró en crisis.

El Estado de las Cosas es una suerte de ruina de la industria familiar en la que se exhiben restos de árboles frutales como guayabos, manzanos, membrillos y olivos que eran procesados y enlatados como conservas. Estos materiales son parte de la memoria de la infancia del artista, por lo tanto, son desformaciones simbólicas que permiten entrever el paso del tiempo, por lo tanto,  el flujo de la historia en su relación con la economía y el paisaje.

En el ex Templo de San Agustín, los residuos seleccionados por Carrera-Maul se despliegan espacialmente como una suerte de retablo que, al referirse al arte barroco colonial, actualiza estas ruinas industriales en tanto que alegorías de la crisis, la migración y las transformaciones del paisaje. En el rancho familiar, El Saucito, la instalación se extiende a modo de una ampliación de la versión escenográfica y museística hacia el paisaje real. En el rancho se encuentra un tráiler del cual provienen los cartones utilizados para empacar los productos, mismos que conforman la paleta de color utilizada por el artista como fondo pictórico en el museo. Los tonos y sus formas son la condición de transformación dada por el paso de más de 30 años. Mientras que en el museo las ruinas se despliegan alegóricamente, en su sitio de origen permiten entender el ciclo de transformación de la naturaleza por los procesos industriales, y luego cómo a raíz de la crisis económica las maquinarias industriales devienen detritos que, invariablemente, se vuelven parte del paisaje.

Al colocar en evidencia el paso del tiempo, Carrera-Maul incita con el “estado de las cosas”, a una reflexión sobre el ciclo natural de la materia así como la intrincada relación entre la economía industrial y el paisaje. En la medida en que los detritos de una industria se convierten en materia simbólica resignificada en la práctica del artista, se entrecruzan las anécdotas familiares con las crisis económicas y el “ciclo natural” de las cosas.


 

Artista visual. Cursó la licenciatura en Ingeniería Industrial. Realizó estudios en filosofía, dibujo y pintura en Barcelona y Nottingham, así como en Nuevos Medios en la Universität der Künste Berlin. Ha expuesto de manera individual y colectiva en Alemania, Argentina, Colombia, España, Inglaterra y México en instituciones como el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, el Museo Pedro Coronel, el Museo Francisco Goitia y el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez en la ciudad de Zacatecas, el Museo de los Pintores Oaxaqueños, el Museo de la Ciudad de Mérida y el Museo de Arte de la Ciudad de Querétaro y en el Museo de Arte Moderno y el Museo Nacional de San Carlos de la Ciudad de México. En 2010 fue premiado con el segundo lugar del II Bienal de Pintura Pedro Coronel. Fue miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte de FONCA (2012-2014).